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29 de agosto de 2016

LOS MEDIOS DE COMUNICACION Y LA ARISTOCRACIA DEL DINERO

*Por Aritz Recalde


¿Para qué el Decreto de Necesidad y Urgencia 267/15?

El Gobierno Nacional sancionó el DNU 267/15 por intermedio del cual derogó parte importante del articulado de las leyes de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522/09) y la de Argentina Digital(27.078/14). Básicamente y de manera sumamente resumida, el DNU implicó:


a- Beneficiar al GRUPO CLARÍN.

- El DNU prorrogó por 10 años las licencias del grupo de medios. En el año 2005 el Gobierno Nacional ya había prorrogado por el mismo tiempo las licencias (Decreto 527/05).
- Evitó que Clarín aplique la cláusula antimonopolio de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que había sido ratificada por la Corte Suprema de Justicia.
También para proteger al grupo empresario, en 2002 Duhalde sancionó una ley que puso un tope del 30 % del capital extranjero en medios (Ley 25.750/03). La finalidad fue evitar que un acreedor foráneo se quede con Clarín, que había tomado préstamos para comprar los cableoperadores del interior.
- El DNU favorece la posibilidad de que el grupo retenga y amplíe su red de televisión por cable (“TV por suscripción”). El decreto estableció que la TV por cable se regula por la misma norma que las telecomunicaciones y no por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Actualmente y como resultado de la reforma, no hay límite del número de licencias, los operadores no deben respetar las grillas, ni promover canales locales y tampoco están obligados a cumplir con las finalidades culturales de la ley 26.522/09.
Es de esperar que Clarín refuerce su política de apropiación del cable en todo el país que aplicó en los años noventa. El grupo adquirió Nextel para ampliar su actividad a los servicios de telefonía y la nueva normativa le permite ampliar sus licencias de TV abierta.
El Grupo Clarín es el gran beneficiario del DNU y todo indica que CAMBIEMOS le pagó su apoyo político en la campaña electoral del año 2015.


b- Favorecer al GRUPO TELEFÓNICA.
Además de la prorroga de licencias mencionada, el gobierno apoya a este grupo con la posibilidad de que en dos o tres años las telefónicas puedan vender televisión por cable o satelital.


c- Debilitar las FUNCIONES DE REGULACIÓN
del sistema de medios por parte de las organizaciones libres del pueblo y el Congreso, en relación al Poder Ejecutivo. El Decreto clausuró la Autoridad Federal de Comunicación Audiovisual (AFCA) y la Autoridad Federal de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (AFTIC), creando en su lugar el Ente Nacional de Comunicación (ENACOM). El ENACOM se compone de un presidente y de tres directores nombrados por el Poder Ejecutivo. De los tres directores que designa el Congreso uno corresponde a la primera minoría. En resumen, Mauricio Macri designa cinco miembros del ENACOM y la oposición solamente dos. La norma establece que sus miembros pueden ser removidos sin causa o proceso y desaparecen las representaciones de las provincias o de las universidades.


El DNU flexibiliza la transferencia de licencias entre los grupos, cuestión que facilita la consolidación del sistema de oligopolios y acentúa la falta de regulación pública.
En paralelo, el gobierno apoyó la finalización de Futbol Para Todos, transfiriendo la televisación de los partidos a los grupos privados. Paradójicamente, la mayoría de los costos del futbol siguieron siendo abordados por el Gobierno Nacional.


Comisión para la reforma de las leyes de Servicios de Comunicación y Argentina Digital
El DNU creó una Comisión para la elaboración de un proyecto de reforma la las normas derogadas. La Comisión publicó un documento con 17 “Principios que regirán la Ley de Comunicaciones Convergentes”. El texto fue elaborado por un colectivo de seis personas dirigidas por Silvana Giudici y con figuras vinculadas a Clarín y Telefónica.
En general, el documento está cargado de “buenas intenciones” como es el caso de la convergencia, la pluralidad de voces, el respeto a los derechos de los usuarios, el derecho al acceso a internet, la autonomía de los órganos de control, la adjudicación “razonable” de licencias, la promoción de la cultura nacional, la defensa del empleo del periodista, el pluralismo de los medios estatales o la existencia de medios comunitarios.
En buena medida, gran parte del decálogo de intenciones ya integraba la regulación anterior. El texto tiene grandes omisiones y a la vista de lo que está efectivamente ocurriendo, difícilmente se puede cumplir el “espíritu de la Comisión”. El supuesto que originó la refirma que es la potencial convergencia y la necesaria pluralidad de medios públicos, son una máscara para que Clarín, Telefónica y otros grupos concentrados locales y extranjeros controlen la totalidad de licencias de radio o televisión.
Además y tema preocupante, se están perdiendo miles de puestos de trabajo en medios y poderosos grupos norteamericanos como Turner, están por adquirir un canal y el negocio de la televisación del futbol.


El sistema de medios de comunicación y la dependencia cultural
Las medidas de gobierno de CAMBIEMOS profundizan la condición cultural dependiente de la Argentina. En el plano de la comunicación se reproduce la asimetría de la división internacional del trabajo, que está caracterizada por la existencia de un centro que vende tecnología y exporta contenidos (EUA y Europa) y por una periferia que reproduce los patrones culturales dominantes. Las potencias económicas y culturales desarrollan su predominio a partir de vincularse con actores locales. Esta realidad no es meramente un problema argentino, sino que caracteriza a Chile (Diario Mercurio), Venezuela (Grupo Cisneros) o Brasil (Grupo Globo). Estas empresas de medios son puertas de entrada en Iberoamérica de los intereses geopolíticos, económicos e ideológicos de las potencias internacionales.


El funcionamiento del sistema de medios del país se caracteriza por tres rasgos fundamentales que son:
- Comportamiento OLIGÁRQUICO.
La historia de nuestra comunicación está ligada directamente al poder de la oligarquía económica y política. La línea editorial de los principales medios es la de los grupos agroexportadores o la de los grupos industriales. Arturo Jauretche lo describió con lucidez cuando mencionó que “El cuarto poder está constituido en la actualidad por las grandes empresas periodísticas que son, primero empresas, y después prensa. Se trata de un negocio como cualquier otro que para sostenerse debe ganar dinero vendiendo diarios y recibiendo avisos (…) Así, el diario es un medio y no un fin, y la llamada “libertad de prensa”, una manifestación de la libertad de empresa a que a ella se subordina, porque la prensa es libre sólo en la medida que sirva a la empresa y no contraríe sus intereses”.


- EXTRANJERIZANTE Y ANTINACIONAL.

El mundo se desenvuelve en una férrea disputa cultural. Las Potencias tienen sus propias agencias y medios de organización y de difusión cultural para Iberoamérica. Los Estados Unidos disponen de la CNN en español, los rusos RT en español, los chinos administran la agencia Xinhua y los británicos Reuters. Además de las agencias de noticias, hace tiempo que las potencias extranjeras están comprando los medios de comunicación en el país.
CAMBIEMOS promueve que el norteamericano grupo Turner adquiera Telefe (español) y el negociado de la transmisión del futbol. De conseguirlo, los EUA abrirían CNN argentina e impondrán su ideología desde el deporte y las noticias.
Los españoles manejaron con perspectiva estratégica este mecanismo y a la par que compraron canales y radios con Carlos Menem, fueron persuadiendo a la opinión pública para que sus grupos económicos se queden con el petróleo (REPSOL), Aerolíneas (Marsans) o las telefonías de la ex ENTEL (Telefónica). No exageró Juan José Hernández Arregui cuando mencionó que “Desacreditar y aislar todo pensamiento argentino era la misión combinada de la prensa, la radio, el cine, al servicio de los centros organizados del poder mundial”.
Tal cual denunció Julian Assange, el grupo norteamericano Silicon Valley (Apple, google o facebook) utiliza las nuevas tecnologías al servicio de la política exterior norteamericana. Estos grupos controlan a las personas, moldean conductas y direccionan búsquedas de información, de consumos comerciales y de opiniones políticas en las redes.
Buena parte de nuestra comunicación en redes sociales, televisión o radio está orientada al beneficio de empresas extranjeras y promueve la geopolítica europea y norteamericana en la región.


- OLIGOPÓLICOS.

Como adelantamos, nuestro sistema de comunicación es concentrado y permite que algunos pocos grupos manejen buena parte de la emisión y distribución de la cultura. La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual tenía, entre otras funciones, el objetivo de democratizar esta concentración que hace imposible la pluralidad de voces y la vida democrática.
Con el DNU que comentamos la aristocracia del dinero está impulsando activamente la consolidación oligopólica y concentrada de los medios.


La aristocracia del dinero de CAMBIEMOS profundiza el proyecto neoliberal
Lejos de ser original en este y en otros planos, el Gobierno Nacional aplica un paquete de medidas que fueron iniciadas en el año 1955 y profundizadas a partir del año 1976 y 1989.


AGENCIAS DE NOTICIAS

El peronismo impulsó un sistema de medios públicos y privados, orientados a la promoción cultural y a la defensa de los intereses nacionales. Con dicha finalidad abrió la agencia de noticias TELAM, de cuya escuela de periodismo se formaron Rogelio García Lupo o Jorge Ricardo Masetti quienes contribuyeron a crear la cubana Prensa Latina. Luego del año 1955 las noticias internacionales fueron importadas de las agencias norteamericanas que las cubren, editan y distribuyen en función de su interés nacional.
En el siglo XXI los gobiernos populares del continente crearon TELESUR, con la finalidad de romper el cerco informativo neocolonial. Actualmente, CAMBIEMOS borró TELESUR de la grilla de la TV Digital abierta y sacó a la Argentina del Canal sudamericano. En su lugar y en acuerdo con el gobierno de los EUA, Mauricio Macri impulsa al grupo Turner y a la CNN.
Con la Resolución 166 - E/16 de la Jefatura de Gabinete, el Gobierno Nacional se apropió de la base de datos del ANSES para hacer propaganda con la telefonía y los correos electrónicos de los individuos. En la campaña electoral de 2015 CAMBIEMOS se quejaba de la comunicación gubernamental de Futbol Para Todos, que ahora realizan grupos económicos y que manejarían los EUA. Actualmente y pese a lo que sostenían hace un año, realizan una onerosa y masiva campaña de prensa que avanza sobre las libertades individuales. La publicidad de gobierno es financiada con recursos públicos derivados de los favores a Clarín o Telefonica y se complementa con un manejo masivo y agresivo en redes sociales y buscadores de música o videos. Con la Resolución 166 van a hacer propaganda en cadena en los teléfonos particulares y en los correos personales de más de 30 millones de personas.


LOS DUEÑOS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Luego de producido un conflicto gremial entre el Diario La Prensa y sus trabajadores que culminó con un obrero muerto, el gobierno peronista expropió el periódico en el año 1951. A diferencia de lo que tradicionalmente ocurre, el Estado fallaba a favor de los obreros que recibieron el medio y lo administraron de manera idónea y democrática. El nicho de mercado de La Prensa fue ocupado, en parte, por el diario Clarín.
Para contrarrestar la acción oligárquica, meramente comercial y extranjerizante del periodismo, el Estado creó la televisión pública en 1951 (Canal 7). Durante la etapa el Estado potenció la producción nacional y cultural y adquirió algunas radios.
El gobierno había generado las condiciones legales y tecnológicas para la aparición de tres canales privados, que fueron asignados luego del golpe de Estado de 1955. La dictadura de Aramburu clausuró todos los medios de comunicación ligados al gobierno democrático, sean estatales, partidarios o sindicales y sancionó el decreto 4161 que directamente prohibía nombrar a Perón y a su Movimiento. Los nuevos canales de televisión fueron adjudicados con un doble criterio:
a- Los titulares eran referentes políticos opositores al gobierno y a la democracia popular;
b- Los contenidos y la tecnología eran principalmente norteamericanos. Canal 9 se vinculó a la National Broadcasting Company (NBC), el 13 nació ligado a Goard Mestre con vínculos con la Columbia Broadcasting System (CBC) y Time Life y el Canal 11 con la American Broadcasting Company (ABC).


Como resultado de esta decisión gubernamental, la Argentina ponía los medios de comunicación al servicio de las dictaduras políticas y de la norteamericanización de la económica.
En el año 1974 el peronismo no renovó las licencias de los tres canales privados que pasaron al Estado. Lo mismo hizo Hugo Chávez en el año 2007 con Radio Caracas Televisión (RCTV) y no le renovó la licencia. Como a Perón, al dirigente bolivariano lo acusaron de dictador. Paradójicamente, cuando se privatizó Canal 9 a la vuelta de la democracia o las televisoras 11 y 13 con Menem, los mismos periodistas hablaron de pluralismo y de libertad de prensa. Se cumplió un principio dogmatico del liberalismo que sostiene que las trasferencias económicas de la mayoría popular a una minoría oligárquica son legítimas y que el proceso inverso es un medio de “subversión y autoritarismo”.
Hasta la llegada de Carlos Menem a la presidencia en el año 1989, la propiedad de medios tendió a ser nacional y sus perspectivas y contenidos (series o noticias) extranjeros. El presidente riojano modificó la ley de medios de la dictadura 22.285/80 que prohibía a los licenciatarios ser extranjeros. En paralelo y en el marco de la Constitución Nacional de 1994, firmó tratados de inversión con EUA permitiendo que la potencia del norte administre nuestra cultura. La decisión de Macri de apoyar a Turner no es original, sino que profundiza la dependencia cultural y política iniciada en el año 1955.
El menemismo mantuvo la prohibición para que las cooperativas sean licenciatarias de medios, contribuyendo a la consolidación de un modelo comercial y oligopólico de la cultura. El gobierno menemista amplió la cantidad posible de licencias de cuatro a 24 y permitió el cruce de empresas gráficas con la producción audiovisual. Los grandes grupos comerciales tenían todo el poder mediático en sus manos y la democracia estaba silenciada.


REGULACIÓN DEMOCRÁTICA DEL SISTEMA DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL

Tal cual adelantamos, la historia de la comunicación es la de nuestra oligarquía que evitó las regulaciones propias de la soberanía popular. No es casualidad que en democracia sólo dos gobiernos impulsaron leyes de servicios de comunicación: en 1953 y 2009. El poder económico nacional y extranjero no sometió la regulación de medios a fines sociales y en nombre de la libertad de prensa retuvo sus privilegios de clase o de facción.
Esta última condición también se repitió en dictaduras y no es secreto para nadie que Clarín o La Nación apoyaron al golpe de 1976 continuando una actitud que Mariano Grondona había aplicado desdePrimera Plana y la dictadura de Ongania de 1966.
La ley de medios del peronismo 14.241/53 declaraba al sistema interés público, prohibía el ingreso del capital extranjero, impedía la formación de oligopólicos, vedaba la trasferencia de licencias y le proporcionaba una importancia fundamental al sistema oficial de comunicación. Desde el año 1955 se produjo el proceso inverso y la prensa se volvió eminentemente comercial, de propiedad extranjera y concentrada en pocas manos privadas.
Desde la vuelta de la democracia la Coalición por una Radiodifusión Democrática, impulsó una comunicación cultural y social que no sea un mero negocio, sostuvo que había impedir la concentración y la trasferencia de licencias por parte de los grandes actores. El espació bregó por la pluralidad de voces y por el derecho a que los medios comunitarios y sin fines de lucro sean propietarios y emisores. Desde su origen, la Coalición contempló la defensa de la cultura nacional y local y la formación de una autoridad de control diversa y democrática. Muchos de estos principios conformaron la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual del año 2009. Esta última norma conjuntamente con la ley de Educación Nacional del 2006, fueron los dos textos normativos más debatidos en foros, sindicatos o universidades de toda la historia Argentina.


La aristocracia del dinero que gobierna los destinos del país quiere retrotraer el sistema de medios al año 1955.


EL TRASFONDO DEL PROYECTO "AMENAZAS"


*Por Gabriel Fernandez

Las presuntas amenazas contra el presidente Mauricio Macri y la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal configuran un cuadro descentrado con derivaciones. Lo mismo para la supuesta violencia en las protestas populares. Situemos y desmontemos el dislate: cuando se ejerce una función pública que incide sobre millones de personas, los llamados y las recriminaciones resultan inevitables.Utilizar, como se está haciendo por estas semanas, esas tonteras no exentas de inocencia brutal, como si se tratara del desembarco de un ISIS peronista, es una infamia, un insulto a la inteligencia de la sociedad y un descentramiento de los datos de la realidad.

Como el vínculo entre lo que se informa públicamente y lo que sucede se encuentra absolutamente desfasado, es preciso abordar temas que en otras circunstancias no merecerían consideración.

Estamos ante un esquema mediático que ha impuesto la idea de problemas estructurales suscitados por el presunto robo particular en bolsos, sobre una economía con diez años de crecimiento y 609 mil millones de dólares de PBI.

Como se verá, la distorsión es plena y absoluta.

De allí que –conociendo el andar de los protagonistas- tomemos un tema que resulta viejo amigo de los medios concentrados.

La seguridad, hoy presentado con facetas innovadoras.

LLAMADOS.

Las amenazas contra el presidente Mauricio Macri y la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal configuran un cuadro descentrado como el antes mencionado y con derivaciones que ya veremos.

Lo mismo para la presunta violencia en las protestas populares.

Situemos y desmontemos el dislate: cuando se ejerce una función pública que incide sobre millones de personas, los llamados y las recriminaciones resultan inevitables.

En cualquier gestión.

Con el odio fomentado por los medios, si rastreáramos las comunicaciones a los teléfonos oficiales en la Década Ganada, hallaríamos un aluvión.

Una anécdota sencilla quizás sirve para entender: en los años 90, caminando por la Ciudad de La Plata, un amigo que se dedicaba a las reparaciones caseras –electricidad, gas, plomería- me dijo:

-Esto no puede seguir así, este gobierno es una mierda.
-Y si, de mal en peor, le respondí.
-Pero claro, igual yo los jodo siempre. Ayer llamé a Casa de Gobierno y les dije que iba a entrar, junto con las Madres, lleno de explosivos, y que iban a volar a la mierda Menem, Cavallo y todos los que estaban ahí. ¡Por lo menos que se peguen un buen jabón!
-¿Eso hiciste? ¡Estás loco!
-Yo cada vez que puedo los llamo y los puteo, por lo menos me saco la bronca.

Por supuesto, ni siquiera el menemismo optó por montar una escenografía conspirativa sobre este tipo de “amenazas”.

Algo parecido ocurre habitualmente en los medios de comunicación, de cualquier signo editorial.

Alguien dice algo al aire que molesta a alguien, y así como aparecen personas dispuestas debatir razonablemente, emergen otras que advierten sobre futuras palizas para el emisor.

Utilizar, como se está haciendo por estas semanas, esas tonteras no exentas de inocencia brutal, como si se tratara del desembarco de un ISIS peronista, es una infamia, un insulto a la inteligencia de la sociedad y un descentramiento de los datos de la realidad.

El colega Oscar Jesús Gómez observó al aire: “hasta pueden ser los mismos pibes que ellos contratan en el call center de Casa Rosada, que siguen instrucciones, para generar malestar”.

Ante la campaña evidente cabe preguntarse ¿y por qué no?

MOVILIZACIONES.

Ahora bien, el asunto se torna espeso cuando se observa la determinación de reprimir con violencia las protestas populares.

En principio, porque las mismas nacen de las políticas de ajuste llevadas adelante por el gobierno de Cambiemos.

Luego, porque la información se desfigura y enseguida se difunden versiones sobre manifestantes “violentos”.

De tal modo, un ciudadano que ha sido despedido de su trabajo y concurre a un lugar abierto para clamar por su derecho, es rápidamente apaleado; acto seguido, los funcionarios indican y los medios replican, que estaba arrojando piedras sobre alguien.

La desmentida del afectado no es difundida, y todo queda en la nebulosa.

En los días recientes se han registrado hechos represivos graves, que incluyeron balas de goma pero también de plomo, contra distintos sectores que exigían, directamente, derechos sociales conculcados durante la actual gestión liberal conservadora.

Las pantallas no se detuvieron a explicar las demandas; sólo hablaron del “caos vehicular” y del derecho a circular libremente por las rutas.

MTD o MARAS.

Lo señalamos oportunamente sobre el comienzo del ciclo presente.

El acercamiento a los Estados Unidos en materia de seguridad es la puesta en marcha de un proceso de desmembramiento nacional equivalente al padecido –con las mismas fórmulas- por Colombia y México.

Toda una trama económica articula ese camino que conduce al Pacífico.

La seguridad, desde Blumberg a Bullrich, es el argumento de temor utilizado para arrinconar a la sociedad, desmovilizarla, golpearla y desorganizarla en beneficio de los poderes concentrados.

Por eso durante mucho tiempo dimos batalla desde nuestros espacios al respecto.

Los indicadores concretos daban cuenta de la falsía propagandística.

La Argentina fue, durante los tiempos recientes, uno de los territorios más seguros del mundo.

Algunos pensaron que negábamos la existencia de robos o delitos en general, como si fuera posible la absoluta inexistencia de los mismos en un conglomerado humano.

Lo que estábamos indicando es que la Argentina poseía un bajo nivel de delincuencia, precisamente porque la madurez de nuestro pueblo logró articular el desempleo en los Movimientos de Trabajadores Desocupados, los microemprendimientos, las cooperativas y las empresas recuperadas.

Por eso no hay Maras en nuestro país.

Cuando se desataron las consecuencias brutales del ajuste liberal de los años 90, un vasto sector de la población resolvió seguir siendo parte del movimiento obrero.

Al no conseguir trabajo, se lo inventó.

Ese rasgo heroico y sagaz de la comunidad no ha sido aún suficientemente valorado.

Encima, desde los grandes medios, se ironiza sobre piqueteros y cortes de ruta; como si los mismos no fueran el único reaseguro masivo para evitar la delincuencia.

PACÍFICO.

Volvamos al futuro.

La gravedad del proyecto en marcha es que, además de promover el desempleo mediante el despido directo pero, sobre todo, a través de la baja abrupta en la producción industrial, pretende acorralar a las zonas más humildes para evitar su vertebración en busca de una salida.

Podemos suponer entonces: el gobierno necesita generar problemas de seguridad para situar a la Argentina en el oscuro sendero de la Lucha contra el Terrorismo, tan preciado por los principales gestores de las organizaciones delictivas a nivel planetario, los Estados Unidos y sus socios de la OTAN.

Ese es un rumbo articulado por la tríada de poder letal que viene hundiendo Europa con prisa y sin pausa: las entidades financieras globales, la industria armamentística y las empresas que controlan el narcotráfico.

Ese “triunvirato” –más poderoso que otro conocido- ha tomado el control del Departamento de Estado, dejando atrás democracia y política en el Norte continental.

Más de un año atrás, merced a una investigación de La Señal Medios que tomó como eje la tarea de nuestra colega Stella Calloni, evidenciamos el vínculo de la hoy ministro de Seguridad Patricia Bullrich con la Central de Inteligencia Americana.

La tarea periodística se desplegó a raíz del invento promocional llamado Informe Nisman contra el gobierno nacional y popular.

Un área nacional decisiva, sensible y con derivaciones graves hoy está en manos directas de un poder externo.

Para más datos, ese núcleo es eje del bloque rentístico que amenaza a la humanidad denunciado por el Papa Francisco con una claridad extraordinaria.

Cuando nuestro Bergoglio aseveró “estamos en guerra”, sabía lo que decía.

Con un puñado de llamados telefónicos, con el falseamiento de las noticias sobre los actos populares, con el dibujo de los indicadores sobre seguridad interior, fundamentos tenues si los hay, nuestro país está siendo alineado con la región negra del contraste.

Al proyecto que sostienen tales intereses le sobran miles de millones de seres humanos en el planeta.

Es preciso señalar esto y analizarlo con atención.

Los Ellos* tienen muchas iniciativas en carpeta.

No sería raro que el azorante experimento del ISIS carioca se extendiera con alguna variante sobre el Sur.

No sería raro que ante la madurez y la energía de las masivas movilizaciones sociales argentinas aparezca algún iconoclasta dispuesto a la espectacularidad.

Habrá cámaras para todos ellos.

Están buscando ahogar nuestro pueblo en el Pacífico.

Un modelo sin industria, sin desarrollo tecnológico, sin consumo ampliado, sin inversión estatal, descree naturalmente de la importancia de la mano de obra, del saber, del hacer.

La propaganda sobre la mentada Seguridad, en todas sus variantes, es una herramienta de ese modelo.


*Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica.


Fuente: NAC&POP

ACCIÓN MUTANTE


*Por Teodoro Boot

De acuerdo a lo ocurrido durante estos últimos días se puede asegurar que el macrismo es una asociación bendecida por la buena fortuna y a la vez que su ya demostrada compulsión a reiterar errores lo llevará a las puertas de una debacle prematura. Hasta el momento, los diferentes amparos judiciales, la Cámara Federal de La Plata y la Corte Suprema le han dado un período de sobrevida al intento de suicidio en el que, de todos modos, insiste.

Una devaluación y volvemos

Se dirá que hay una lógica detrás de la o las simultáneas y contradictoras políticas económicas de Cambiemos, pero también la hay en cualquier intento suicida.

La primera de las medidas, forzada por su propio accionar durante la transición, fue la devaluación, maquillada como “eliminación del cepo”.

Supuestamente, la devaluación ponía las cosas en su sitio, devolviendo rentabilidad al sector exportador argentino: con un dólar bastante planchado y una inflación que orillaba el 20 % anual, los precios de la producción argentina perdían competitividad a nivel internacional.

Dicho así, suena muy bien, a no ser que tomemos en cuenta que sigue existiendo una prolongada crisis económica internacional gracias a la cual cae la capacidad y posibilidades adquisitivas de los países afectados, a la vez que aumentan sus stocks exportables. Focalizada en el mercado interno, la producción argentina conseguía sobrellevar sin graves consecuencias los efectos de esa crisis y su “falta de competitividad” se veía compensada con una política de subsidios directos e indirectos destinados a reducir los costos de producción y a aumentar la demanda. A la vez, los distintos y para muchos “desleales” mecanismos ideados para desalentar las importaciones resguardaban a nuestra industria de la competencia con productos introducidos a igualmente desleales precios de dumping.

En este marco, la devaluación, en sí misma, no podía suponer ninguna ventaja para la mayor parte de la producción industrial: la pretendida reducción del precio en dólares de los productos locales no garantizaba, de por sí, un incremento en las ventas. Es de cajón: ¿cómo mediante la simple reducción de precios pueden aumentarse las ventas en un mercado internacional deprimido y a la vez saturado de productos subsidiados? Y aun de registrarse un incremento en las ventas, este sería demasiado leve como para compensar el aumento (vía devaluación) de los costos de insumos y bienes de capital.

En suma, la devaluación favoreció a una parte del sector primario de la economía y, ya más relativamente, a un pequeño grupo de industrias ligadas al comercio internacional.

Y cuando decimos a una parte del sector primario nos referimos a la producción de cereales y oleaginosas, que cuentan con un mercado globalizado y, por ahora, de altos precios. Pero no es esa la situación de la mayor parte de la producción agropecuaria: el “campo” no son sólo los Etchevehere, los Buryailes ni los De Angelis, sino los productores de frutas y verduras de Río Negro, los tamberos, los citricultores, los quinteros, los criadores de aves y cerdos y, en cualquier momento, en la misma situación, lo estarán también los ganaderos. Ninguno de esos sectores fue beneficiado con la devaluación, en gran parte por el modo en que fue llevada a cabo.

Si dejamos de lado al sector financiero y a los grupos especulativos, agraciados con la libre disponibilidad de divisas, que son quienes se han hecho con el poder en diciembre último, los únicos beneficiados fueron los grandes a productores de cereales y oleaginosas y, más que ningún otro, las trasnacionales exportadoras.

De primero inferior

No es ninguna novedad que nuestro país más exporta aquello que más consume y que, tratándose de alimentos, resulta de primera necesidad. De ahí que sea indispensable separar los precios internos de los internacionales, a no ser que se pretenda equilibrar los salarios de los trabajadores argentinos con los de sus colegas franceses y alemanes, lo que, al parecer, estaría algo alejado de las teorías económicas en boga.

Ese, el separar precios internos de precios internacionales, es el principal propósito de las retenciones, medida extrañamente olvidada por Remes Lenicov al momento de la salida de la convertibilidad, “error” enmendado por Roberto Lavagna, todavía en tiempos del gobierno de Eduardo Duhalde.

El segundo propósito sería recaudatorio y, según se implemente, redistributivo. Mediante las retenciones a las exportaciones agropecuarias, el Estado se apropiaría de parte de la renta diferencial que obtiene la región pampeana –que en general suele ser incrementada mediante políticas cambiarias y de subsidios–, con el fin de destinarla al desarrollo de una industria que, debido al escaso tamaño del mercado interno y, más que nada, al subdesarrollo tecnológico, necesita auxilio y protección para crecer.

La necesidad estatal de utilizar las retenciones para recuperar parte de la renta diferencial se debe, básicamente, en la privatización y extranjerización tanto del comercio exterior, como del manejo de los puertos, transportes y compañías de seguro. Hoy por hoy el Estado (y por su intermedio, el conjunto de la sociedad) carece de otros modos de recibir esa porción de los beneficios extraordinarios obtenidos por el sector, debidos a las bondades de la naturaleza pero también a sacrificios realizados por el conjunto social.

A la vez, con la expansión de la “frontera agropecuaria”, son productoras de granos y oleaginosas (en numerosas ocasiones, a expensas de otras producciones o cargándose el bosque natural) áreas que carecen de la renta extraordinaria de la región pampeana, por lo que resulta absurdo y contraproducente que reciban el mismo tratamiento. Por otra parte, el mercado mundial de granos no suele ser muy estable y está sujeto a vaivenes sobre los que el productor, aun el más grande de ellos, no puede incidir de ninguna manera, por lo que también debe estar protegido (lo que igualmente significa regulado) por el Estado. Así, tras el crack mundial de 1929, por intermedio de Federico Pinedo el gobierno conservador de Agustín P. Justo ideó las “juntas reguladoras” (de carnes, de granos, del algodón, del vino, etc) que buscaban sostener el precio de esos productos y abrir mercados externos. Una década después, por intermedio de Miguel Miranda, el gobierno de Edelmiro J. Farell y Juan D. Perón, perfeccionó la medida al crear el IAPI (Instituto Argentino de Promoción e Intercambio) que, si en sus primeros cuatro años de vida se apropió de parte de las ganancias agrícolas, en los restantes sostuvo al sector, jaqueado por la sequía, la caída de los precios internacionales y el boicot explícito de Estados Unidos.

El proceso de destrucción de la estructura estatal iniciado en noviembre de 1955 que culminó durante los 90, privó a la sociedad de numerosos instrumentos recaudatorios, regulatorios y redistributivos que, en el caso puntual que nos ocupa, obligó a la imposición de retenciones. Pero como a la vez el sector agrícola requiere de incentivos y, más que nada, de precios sostén, un medio, aunque bastante deficiente, para ello sería el de dar a esas retenciones un carácter móvil.

Vale aclarar que no fue esa la intención de la resolución 125 que, no obstante las modificaciones y mejoras introducidas por la Cámara de Diputados, no hacía más que incrementar el poder de los exportadores por sobre los beneficios de los productores. A la vez, el voto “no positivo” no supuso ventaja alguna para nadie –excepto los exportadores, claro–, pero cabe presumir que libró al gobierno de CFK de las previsibles consecuencias de una de las tres grandes campañas suicidas a las que se abocó con fruición.

Si se permite la digresión, cuando se llega a ciertos límites en la utilización para fines populares de las instituciones y los instrumentos creados para garantizar la perpetuación de los intereses de las elites, lo primero es no obcecarse en intentar forzarlos; lo segundo, entender que ha llegado el momento de cambiarlos por otras, más adecuados al propósito que supuestamente nos anima.

Hecho este largo aparte, vayamos a la consecuencia de la eliminación de retenciones que, vale aclararlo, nadie le había exigido al gobierno.

Tomala vos, dámela a mí

Aun con retenciones, la devaluación supuso el inmediato incremento de los precios de los alimentos exportables o derivados de productos de exportación, en proporción directa al nivel de devaluación que fue, aunque al ministro Prat Gay le cueste creerlo, del 50%. Tal como no tardó en demostrarse, no era de ninguna manera cierto que los precios tuvieran como referencia el valor del dólar blue.

El resultado fue un primer deterioro del salario que perjudicó principalmente a las personas de menores recursos, habida cuenta que gastan en alimentos una proporción mayor de sus ingresos que quienes tienen más poder adquisitivo. No conforme con eso, trascartón el gobierno redujo las retenciones a la exportación de soja y eliminó las de los demás productos, lo que supone una merma en la recaudación de entre 60 y 75 mil millones de pesos para el año 2016.

“El conflicto terminó”, aseguraron los dirigentes ruralistas, sin advertir que al mismo tiempo se iniciaban otros conflictos. El primero y más evidente para cualquiera, excepto, por lo que puede apreciarse, para un dirigente ruralista tipo, es el que indefectiblemente habría de afectar a varios sectores de la producción agrupecuaria: el automático aumento del 25% del precio del maíz incrementa los costos de producción de los criadores de aves y cerdos, así como los de los feed lots, reduciendo la dudosa ganancia del 17% al parecer obtenida por la eliminación de las retenciones a la exportación de carne vacuna. Es preciso recordar –y sería saludable que lo recordaran los dirigentes ruralistas– que las carnes argentinas no son automáticamente colocadas en el mercado internacional, como suelen serlo el trigo, maíz, girasol o soja, de manera que mediante la exportación el productor no recuperará la porción del mercado interno perdida por el aumento de precio de ese y otros alimentos.

Porque este es el otro detalle: al 50 % de incremento del precio de los alimentos primarios debido a la devaluación, debe sumarse un aumento, promedio, del 15% originado en la eliminación de las retenciones.

Al ser acompañadas estas medidas por la apertura de los mercados, maravillosa panacea que viene destruyendo la producción nacional durante los últimos 200 años, las carnes y alimentos argentinos se ven obligados a competir con sus equivalentes extranjeros, beneficiados en sus países de origen por subsidios e incentivos, sobreacumulados por la retracción del consumo en sus países de origen, e introducidos en nuestro país a precio de dumping.

En los últimos años, el incremento del precio de la carne vacuna hizo retroceder su consumo a expensas del pollo y el cerdo nacionales, que a su vez ahora retroceden a expensas del pollo brasilero y del cerdo europeo.

De no tener el cerebro estragado por su ilimitada ambición y las malas compañías, el ex dirigente de la Federación Agraria y actual senador Alfredo De Ángelis conseguiría recordar el colapso de la industria aviar de Entre Ríos durante la década del 90 originado en los altos costos internos y la introducción de pollos brasileros. Ante esto, si es que se le ocurre algo y no está durmiendo la siesta, se sumará a quienes piden una nueva devaluación… que no hará que reproducir los resultados de la primera.

Una de cal… y otra de cal

Todo lo ocurrido podría haber sido calculado por el almacenero de la esquina si éste siguiera siendo gallego y no chino, pero sus resultados parecieron sorprender al menos a algunos de los funcionarios de la cartera económica, quienes creyeron, o fingieron creer, que el ominoso acuerdo con los fondos buitre traería una tempestad de inversiones, tanto como la devaluación y eliminación de retenciones llevaría a que los exportadores de granos liquidaran los stocks y las divisas acumuladas.

Y en este punto, uno no sabe si son o se hacen.

¿Qué demente invierte en un mercado que se achica y en un país en el que, como es previsible, aumentará la conflictividad social? (Es posible desplumar una gallina sin que chille si se le saca una plumita cada diez minutos, pero no si se le pretende arrancar todo el plumaje de un saque. Otro tanto ocurre con los trabajadores, en especial cuando surgen dirigentes gremiales que, no estando domesticados, no son, precisamente, aves de corral) ¿Y por qué los exportadores van a liquidar todo el stock al ritmo que pretende el gobierno, siendo que aspiran a una nueva devaluación?

Todo lo que ha conseguido Cambiemos fue contraer deuda externa por 30 mil millones de dólares y provocar una, para los funcionarios, “sorprendente" inflación que acabará siendo del 50% anual.

El aumento de los precios, que al parecer pretendería ser demencialmente corregido mediante la libre importación de alimentos y productos industriales, ha hecho desaparecer las ventajas relativas que la devaluación supuso para los exportadores, pero a la vez agudizó los perjuicios que esa devaluación ocasionó al conjunto de la sociedad, mayormente a los trabajadores, comerciantes y pequeños industriales.

Es razonable que los exportadores, los criadores afectados por la libre importación y productores agropecuarios en general, así como los industriales, reclamen una nueva devaluación que les devuelva a los primeros la rentabilidad que creen merecer y a los demás alguna posibilidad de supervivencia, ya que en pocos meses la conducción económica ha conseguido el milagro de dejar a nuestro país en peores condiciones que durante la convertibilidad: al tiempo que se deteriora la capacidad adquisitiva de los salarios, los precios en Argentina vuelven a igualar a los más caros del planeta.

No es difícil predecir qué surgirá de esta combinación.

Por lo pronto, puede decirse que lejos de beneficiar, la política de Cambiemos terminó por aniquilar las posibilidades de mejoría de las economías regionales, excepto en el rubro contrabando o, para decirlo con elegancia, comercio exterior hormiga.

El inconveniente aquí es que, contrariamente a los exportadores, las empresas trasnacionales, los bancos y los especuladores requieren, para seguir haciendo sus negocios tal como lo estableció el señor Martínez de Hoz y lo perfeccionó Domingo Cavallo, de un dólar a valor estable o al menos previsible.

Y el más serio inconveniente es que precisamente es ese sector el que ha tomado el gobierno, de lo que los productores agropecuarios demorarán en comprender el mismo tiempo que demande la recuperación de las neuronas exterminadas por la prédica cotidiana de gurúes económicos y medios de comunicación.

Este conflicto es una bomba de tiempo que habrá de estallar, tarde o temprano, al interior de la alianza gobernante. Y resta ver si uno de los sectores adquiere el suficiente poder como para disciplinar al otro, o si encuentra el modo de hacerlo coparticipar de sus negocios.

Sobre llovido, mojado

En este ya de por sí difícil panorama que el propio gobierno se provocó a sí mismo, el ministerio de Energía, con el explícito aval presidencial, incrementó el precio del gas en boca de pozo --sin que nadie tuviera una idea precisa del costo de producción del fluido--, llevándolo de 2 a 5 dólares el millón de BTU, medida que combinó con la compra a Chile del gas proporcionado por la trasnacional Shell a 6,90 U$S el millón de BTU. Un 53% más caro que los 4,50 que cuesta el gas licuado transportado en barco y a mucho más del doble de los 3 U$S a que lo suministraba Bolivia, cuyas autoridades desmintieron tajantemente los argumentos dados por el ministro para justificar este dislate.

A todo esto, la prestigiosa Fundación Bariloche estimó el costo del millón de BTU en boca de pozo en 1,90 dólares.

La consecuencia práctica de la medida consistió en un tan descomunal como impreciso incremento de las tarifas de gas y luz, habida cuenta que parte de su generación es gasífera. Y como para no quedar fuera de tono, se más que duplicó el costo del servicio de agua corriente, mucho más impreciso y errático si cabe, toda vez que no se tarifa de acuerdo al consumo sino a los metros cuadrados de superficie del bien “consumidor”, que puede tanto usar millones de litros como ninguno.

Según la ilustrativa nota publicada por Claudio Scaletta en el diario Página 12 (http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-307101-2016-08-17.html) el aumento del precio del gas en boca de pozo supuso una transferencia anual de recursos a las empresas de unos 45.000 millones de pesos, en lo que tanto podría verse un rasgo de torpeza como las huellas de un negociado.

Para Scaletta, se trataría de ambas cosas. En sus palabras: “El gobierno es torpe y existen a su interior grupos que hacen negocios, pero la clave no está en estos dos puntos” sino en que se trata “junto con la devaluación y la quita de retenciones, del núcleo duro del proyecto económico de Cambiemos” en “la creencia en que las súper ganancias son buenas para las empresas y el desprecio por los efectos sociales del tarifazo”.

La necedad presidencial, que insiste con defender la injustificable y hasta ahora injustificada medida, trata de ser atemperada por sus asesores de imagen, de ahí que Cambiemos haya elaborado una estrategia comunicacional que, combinando campaña publicitaria con operaciones de prensa, trata de convencer a la sociedad de que el aumento de las tarifas resulta inevitable.

La campaña va desde el meneo de advertencias apocalípticas sin fundamento a explicaciones “técnicas” y comparaciones que podrían resultar contraproducentes, toda vez que la población podría tomar consciencia –¡por fin!– de que las tarifas en Argentina de TV por cable, de conexión a Internet y de telefonía celular revistan entre las más elevadas y abusivas del mundo.

Por otra parte, los conceptos de “caro” o “barato” son siempre relativos y deben ser considerados respecto a qué se los compara.

Por su parte, el discurso apocalíptico, el argumento de que sin aumento de tarifas las empresas concesionarias no llevarían a cabo tampoco ahora las inversiones y mejoras que nunca hicieron, resulta sumamente oportuno para enmendar uno de los mayores desastres provocados por el menemismo y al que los gobiernos que lo sucedieron jamás atinaron a encontrarle remedio: la privatización de los servicios públicos, responsabilidad que el Estado jamás debió haber abandonado.

Más allá de los posibles resultados inmediatos, la necesaria discusión acerca de la pertinencia de una modificación tarifaria, es sumamente oportuna toda vez que, de acuerdo a la experiencia, la sociedad se encuentra en condiciones de evaluar las consecuencias del retiro del Estado de aquellas áreas que por su importancia estratégica, económica y social, no pueden ser dejadas en manos de particulares. Como resulta lógico y comprensible, el interés de un particular se centra en el beneficio que pueda obtener de su esfuerzo y su inversión, y carece de la menor relación con los intereses estratégicos del país y con las necesidades de la sociedad.

El suicidio anunciado

Habiéndose introducido en tan peligrosos barriales, el gobierno insiste en seguir chapoteando y confía en los resultados de la manipulación mediática, olvidando que si en ocasiones pueden serle a favorables en materia de opinión, no lo serán en la experiencia práctica, que viene a ser un aspecto algo descuidado de eso que se llama “realidad”. Más allá de la opinión o la ideología impuesta a martillazos mediáticos, el sueldo alcanza o, en su defecto, resulta insuficiente para lo que cada uno cree merecer. Que, por otra parte y por más empeño que pongan los creativos periodistas del grupo Clarín, jamás podrán convencer de resignarse a la austeridad a una sociedad habituada –a través de esos mismos medios– a presenciar, admirar y emular el nivel de consumo de los más pudientes y renombrados.

De igual manera, mediante la reiteración de eslóganes publicitarios, se podrá seguir destruyendo la capacidad de razonamiento de empresarios y comerciantes, pero cuando el alza de los precios reduce las ventas y el incremento de insumos y tarifas vuelve ilusoria la ganancia o, como ya se prevé, provoca pérdidas y descapitalización, hasta el más lobotomizado comprende que lo más conveniente será cerrar el comercio o vaciar la empresa, invirtiendo lo que ha podido salvar en la importación o acaso la timba financiera.

Este es un camino previsible y nadie podrá culpar a un industrial de vaciar su industria, pero el resultado será un aumento del desempleo, una mayor pérdida del poder adquisitivo de los salarios, una más pronunciada reducción del mercado interno y un simultáneo incremento, en el mejor de los casos, de la conflictividad social y, en el peor, del delito, que viene a ser el modo anárquico, individual y desesperado en que se expresa el conflicto social.

Hacia ahí insiste en dirigirse el gobierno, y muy especialmente el presidente, en parte en beneficio de algunos intereses, pero mucho nos tememos que mayormente debido a la intoxicación que provocan las campañas publicitarias destinadas a modelar la opinión de los idiotas. Lo curioso del caso es que vienen a ser esos mismos idiotas quienes promueves tales campañas que acaban intoxicándolos.

El poder judicial lo advirtió a tiempo y tiró al gobierno un salvavidas, que el propio gobierno se empeña en desinflar.Fue así más que grosera la presión sobre la Suprema Corte para que se pronunciara favorablemente a un tarifazo que muy pocos podrán pagar, que producirá el cierre de industrias, el despido de mayor número de trabajadores, un mayor quebranto del comercio, un incremento todavía mayor de la inflación y, consiguientemente, un aumento de las presiones devaluatorias, que de tener éxito, a su vez reproducirían, aumentado, los mismos efectos de estos primeros meses del año.

La Corte no ha cedido del todo las presiones y, en un nuevo intento de salvar al gobierno de sí mismo, postergó la resolución del tema hasta la realización de las audiencias públicas que establece la ley.

El gobierno tendría, así, una nueva oportunidad de corregir su política, lo que, según parece, lamentablemente no hará.

De ahí en más, podrá empezar la cuenta regresiva para un proceso de restauración oligárquica que jamás debió haber comenzado. Pero nada será amable, por así decirlo, y resultará arduo reparar y sobreponerse al daño que estos meses han producido en la estructura social y productiva del país.

Sin ánimo de ser agorero, quien escribe sospecha que el único modo posible de salir del berenjenal en el que Cambiemos se ha y nos ha metido con la eliminación de las retenciones y su insistencia en el error, sea a las trompadas.


Fuente: El Ortiba

LA "MARCHA DE LA RESISTENCIA" DISPARO POLÉMICA



Con las alocuciones de Hebe de Bonafini y, en especial, de Máximo Kirchner, comenzó el duelo verbal. El kirchnerismo salió a enfrentar abiertamente a Cambiemos. El PJ evitó apoyar la movida y piensa en una "segunda renovación" del peronismo, sin Cristina, ni el Kichnerismo. Escenario.



*Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar



El lluvioso sábado que vivió Buenos Aires fue el final de la Marcha de la Resistencia, una movida organizada por el kirchnerismo para ratificar su oposición al gobierno nacional.

La manifestación arrancó el viernes y finalizó al caer la tarde del sábado, con alusiones de Hebe de Bonafinia oponerse a un gobierno que, según su visión, quiere "que la gente vuelva a ser esclava, que vuelva a trabajar por nada".

"Los integrantes del gabinete son empresarios para explotar a los trabajadores", agregó Bonafini sobre el final de la marcha que contó con la adhesión de organizaciones sociales, gremiales y políticas como Nuevo Encuentro, MiIes, La Cámpora, Partido Comunista Congreso Extraordinario, Peronismo Militante, Unidos y Organizados, Solidaridad e Igualdad, Ctera, Suteba y ATE, entre otras. El diputado nacional Andrés Larroquedescartó la existencia de un plan para desestabilizar a Macri: "Si hay un plan desestabilizador, lo motoriza la política económica de este gobierno".
El peronismo, afuera

Está claro que la marcha no convocó al amplio sector del PJ que se opone a Cristina. Una de las figuras más relevantes de este espacio, el senador nacional Miguel Pichetto, reiteró la necesidad de que el peronismo encare una "segunda renovación", y no anduvo con medias tintas para hablar del futuro político de CFK, cuyo ciclo "estaría cumplido", dijo.

"Hay un viejo dicho que se aplica a la Iglesia: quien ha sido Papa no vuelve a la parroquia", graficó el senador, tras lo cual dijo que en Argentina se debería aplicar el sistema norteamericano, según el cual "el presidente que gobierna se va a la casa". A la hora de dar nombres de quien debería encarar esta segunda renovación peronista -que sería el segundo capítulo del proceso histórico que encarnó en su momento Antonio Cafierojunto a otros dirigentes-, Pichetto nombró a Sergio Massa, Omar Perotti, Juan Manuel Urtubey yFlorencio Randazzo, además del chaqueño Domingo Peppo y el entrerriano Gustavo Bordet, gobernadores de sus provincias.

"Están aislados"

Mientras tanto, desde el gobierno nacional intentaron bajarle el precio a la Marcha de la Resistencia y caracterizaron a sus principales referentes como personajes de la política que están "cada vez más aislados". La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, consideró que hay una intención de desgastar al gobierno nacional con "piquetes y marchas permanentes", aunque estimó que este proceso "se va debilitando". "Se va cocinando en su propia salsa, porque cada vez está más gritón, más violento, pero a la vez mas escuálido", consideró la funcionaria sobre el kirchnerismo duro.

Fuente: Crónica 

CRISTINA, AGOSTO Y DESPUÉS

*Por Jorge Giles

De continuar ejecutándose las políticas de gobierno basadas en el ajuste permanente, vía transferencia de recursos de los más pobres a los más ricos, endeudamiento externo, desempleo creciente, achatamiento y ahogo de las expresiones democráticas culturales, destrucción de los organismos regionales soberanos (MERCOSUR, UNASUR, CELAC), inexorablemente la sociedad argentina marchará, más temprano que tarde, hacia una nueva tragedia social. Y esta vez será peor que cualquiera de las tragedias ya sufridas por el pueblo, toda vez que no habrá ni un tubo de oxigeno peronista que alivie el agobio colectivo, así como tampoco habrá la chance de pensar ilusamente que el vuelco ocurrirá por “errores de gestión” cometidos en el afán de favorecer la meta de “pobreza cero”. 

El macrismo es, por si quedan dudas, la fase superadora del menemismo y la culminación cuasi exitosa de la fragua inconclusa que dejó la Alianza radical-progresista. Es decir, lo que la derecha oligárquica no pudo lograr siquiera con las dictaduras que supo instalar, lo vino a lograr en tiempos de democracia con los poderosos tanques mediáticos que nos bombardearon la cabeza día y noche y lo siguen haciendo. Primero ensayó con carnet peronista (Menem), después con carnet radical (De la Rúa) y finalmente con carnet propio (Macri y Ceos varios). 

El kirchnerismo en cambio, con sus errores, desprolijidades, limitaciones, fue la antítesis de esos modelos de exclusión social. 

El cotejo de antecedentes lo hacemos, como corresponde, con otros gobiernos electos democráticamente porque nos evita el escarnio de comparar la realidad de nuestros días con los antecedentes tenebrosos de las varias dictaduras de la última mitad de siglo XX. Y de paso, no ofendemos a ninguna alma presuntamente republicana. 

Retomemos. El macrismo es lo que muestra ser. No es ni más ni menos. Proyectó su brutal reconfiguración de la economía y la sociedad pos kirchnerista y lo está cumpliendo a rajatabla. No hubo errores, no hubo excesos. Este es su modelo de país y si no le gusta, tendrá usted sólo dos opciones: resignarse o enfrentarlo democráticamente como pueda y deba. 

Ahora sí que estamos insertos en el mundo y ahora sí que este caótico mundo se nos insertó por todos los costados; porque habrá que recordar que este mundo en que nos metieron es un mundo en guerra, no por religiones como advirtiera el Papa Francisco, sino en guerra por intereses económicos. Y mientras esté el macrismo gobernando no podremos hacer como Mafalda con aquello de “paren el mundo que me quiero bajar”. 
 
La realidad es dura; la vida, también. 
 
En este escenario reaparece Cristina ante todos y todas. 

¿Pensaban que iba a llamar a la unidad partidocrática del PJ sin poner condiciones ni fronteras?
¿Pensaban que, por el contrario, se iba a refugiar exclusiva y excluyentemente en los sectores más leales del kirchnerismo?
¿Pensaban que iba a prevalecer su ego y autoproclamarse la líder y conductora de lo que aun no está construido? 

No hizo nada de eso. 

Seamos serios. Tanto ella como cualquiera de nosotros, mortales de a pie y sin caballo, sabemos que el avance de la derecha fue y es posible porque el movimiento popular está roto en su superestructura. Ampliamos el concepto para que no nos confundamos: en la superestructura institucional del movimiento prevalecen los egos, los cacicazgos, los que tienen la cola sucia y temen hablar, los que sólo saben especular con el próximo cargo porque ese y no otro es su “arte de vivir”, los cobardes con o sin títulos académicos que excusados tras la fachada de la “gobernabilidad”, levantaron dócilmente la manito para votar las leyes del neoliberalismo gobernante. 

¿Habrá que barajar y dar de nuevo? ¿Habrá que trazar una raya y dar una nueva oportunidad a todos los que alguna vez integraron el mismo rebaño? ¿O habrá que trabajar para concretar una amplia convocatoria que reúna al universo afectado por estas políticas sin importar identidades partidarias previas? Que lo diga la política. Lo cierto es que el jarrón está roto y hay que construir uno nuevo.
La dialéctica ya enseñó desde hace varios siglos que el avance de unos es el retroceso de otros. Y que en tiempos de crisis el espíritu sectario es el peor consejero. Releer los clásicos le vendría muy bien a más de uno. 

En su primer mensaje de abril pasado Cristina invitó a construir un Frente Ciudadano. No dijo Frente kirchnerista; dijo Frente Ciudadano. En su última reaparición invitó a construir nuevas mayorías. No dijo reconstruir “nuevas mayorías kirchneristas”, dijo: “nuevas mayorías” a secas. Pero citó dos ejemplos claritos y concisos: la lucha triunfal de los estudiantes secundarios por el boleto estudiantil y la rebelión vecinal contra el tarifazo. 
 
Por allí pasa la vida: por la participación militante de la juventud, de los vecinos movilizados y de los trabajadores que se pongan de pie como tributo a su propia memoria de clase. 

Todo este berenjenal, este campo minado y al mismo tiempo todo este terreno por sembrar, obliga a pensar en otra dimensión de la política que si bien no es novedosa en nuestra historia es indicativa que de cada encrucijada, los pueblos salen siempre construyendo nuevas alternativas. Eso no equivale a decir “nuevas identidades”. Eso lo dirá el tiempo a recorrer y siempre será una consecuencia del camino por andar y nunca un certificado de nacimiento prematuro. De esos errores, además, nunca se sale indemnes. 

Para decirlo en términos jauretchanos (perdón Don Arturo): la pelota está picando del lado de la sociedad. Depende de nosotros y sólo de nosotros que la pateemos hacia el lado contrario o la tiremos afuera o nos la dejemos robar y perdamos el partido. 
 
De todos modos, terminemos con el misterio ese de si Cristina jugará o no jugará. Lo hará desde su responsabilidad histórica como militante, afirmó. Y está bien que diga eso. Porque afirmar lo contrario sería poner el carro delante y en el mejor de los casos, una indisimulable incoherencia: la de llamar a construir algo nuevo para reconquistar el gobierno y el Estado, pero ponerse ella en primer lugar como candidata a no sé qué. 

No obstante, estamos convencidos que eso sucederá cuando las uvas estén maduras, no antes. Y para arriesgar una opinión al respecto: también estamos convencidos que Cristina debería encabezar la lista bonaerense en las elecciones de medio término del 2017. Porque en democracia las reglas son así y porque toda energía social desatada se corona finalmente en el voto popular. No se enojen, es sólo una modesta opinión ciudadana que no compromete a nadie. 

Va quedando claro que Cristina busca enfrentar la derrota electoral y los continuos ataques del poder económico, judicial y económico sufridos por ella como por la sociedad, con formas novedosas de liderazgos políticos y sociales, como dijo explícitamente en el reportaje televisivo con Roberto Navarro. No cae en el reduccionismo de proponerse ella como candidata o como la convocante de algo nuevo sino que interpela al pueblo y pide echarse a andar como fuente de toda energía y sabiduría histórica. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, enseñó el poeta.
Arremangarse entonces y a construir mayorías para reconquistar poder popular ahora que los “coroneles de Mitre”, versión republicana siglo XXI, llaman nuevamente a degüello. 

Todos los argentinos tendremos algo para aportar en esta nueva construcción colectiva, pero sin dudas serán los jóvenes, los trabajadores y los nuevos excluidos quienes deberán conformar la masa crítica imprescindible. 

Quizá el mes de agosto recién inaugurado sea llamado a convertirse en un mes de inflexión que ayude a iniciar una nueva etapa política en la Argentina. Una etapa que sirva para la reconstrucción de las fuerzas populares. Para la recomposición de las fuerzas sindicales. Y para la reconstrucción de los nuevos liderazgos que precisa la sociedad.

Todo será posible con un pueblo movilizado y en paz y a como dé lugar la defensa de la democracia participativa e inclusiva que supimos conquistar en estos últimos años.


Fuente: Jorge Giles

LAS RESPUESTAS DE LOS MANIFESTANTES EN FAVOR DE MACRI SE VIRALIZAN EN LAS REDES





Este miércoles, unas 100 personas se concentraron en el Obelisco para apoyar al gobierno, y al ser consultadas por la TV, brindaron su particular análisis de la situación del país.

El pasado miércoles, cerca de 100 personas se presentaron en el Obelisco para manifestar su apoyo al presidente Mauricio Macri y pedir "basta de corrupción".

Tras ello, el canal Elche TV realizó una cobertura de lo sucedido y fue a entrevistar a las personas que apoyaban allí al actual gobierno, cuyas respuestas llamaron la atención: "Yo no soy oficialista, pido que metan en cana a esta chorra", expresó uno de los manifestantes, mientras otro sostuvo que durante los últimos doce años se "bancaron" un "gobierno de montoneros" y puso en duda, al igual que Mauricio Macri, la cifra de desaparecidos por el terrorismo de Estado.

"Este es un presidente electo libremente, por qué no lo dejan gobernar? Ella es una basura y todos lo que lo rodean son una basura", fue otro de los testimonios recogidos el miércoles en la pálida manifestación.


Fuente: El Destape Wed

28 de agosto de 2016

EN SOLO OCHO MESES...

*Por Santiago "Coco" Plaza


Varias veces escuché la frase "quiero que al gobierno le vaya bien"; y... ¿Saben qué pienso? que a sus propósitos le va más que bien; y si no fíjense algunos de sus logros en tan solo ocho meses:



5.500.000.- de nuevos pobres. 

Más de 300.000 despidos; sin contar trabajos informales.
Decretazos a mansalva.

El cierre de la central ATUCHA II.

Clausura del ARSAT y rifa de sus servicios.

Endeudamiento del país en u$s 50.000.000.000,-

En solo 8 meses el gobierno endeudó al país más que Brasil, México, Colombia y Perú JUNTOS!

Devaluación de más del % 60.

Una quita del Impuesto a la Riqueza del % 80.

Tarifazos de los servicios sin criterio y con alevosía.

Destrucción de PYMES y caída de la industria.

Nuevamente en recesión después de más de una década.

Censura y persecución ideológica en todos los ámbitos.

Represión a Jubilados, mujeres y niños.

Devolución de la autonomía a las FFAA.

Quita de planes sociales.

Desmantelamiento en las estructuras del Estado.

Negocios inmobiliarios con patrimonio del Estado.

Prisión domiciliaria a los genocidas.

Y un etc. que continúa.